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lunes, 14 de octubre de 2013

Apellido GALAVIS, resumen de mi investigación



Mi presente investigación se basa en el origen y descendencia de los Galavís habitantes de Colombia y Venezuela. Tomé especial interés por el linaje de los ancestros directos de mis hijos, no sin ello apartar los datos que he recopilado sobre familiares colaterales.
Los datos que he obtenido son abundantes en cuanto a las semblanzas de muchas de las personas que forman parte de este árbol genealógico, así como en documentación a nivel de imágenes, es por esto que ha sido necesario resumir el contenido de la siguiente manera:
El Licenciado Cristóbal Rosado Galavís nació alrededor de 1555, posiblemente en Extremadura, España. Fue hijo de Francisco Rodríguez Carbajo y de María Rosado Galavís. Fue llamado por su colega, el Licenciado Diego Fernández de Andrada a Argentina en 1602 para asesorar en un caso de delito civil. Llegó primeramente a Santiago del Estero, en Tucumán, para luego pasar a Córdoba donde el Ayuntamiento de la ciudad no pudo pagar su asesoría como abogado. Era conocido como “Licenciado Galavís”.
Posteriormente, decidió avecindarse en Trujillo, Perú, donde se casó en el Sagrario de la Catedral el 25 de Septiembre de 1605 con Doña Graciana de Lezcano, hija del Mayordomo de la Ciudad, Alonso López Prieto y de Doña Mariana de Barbarán y Lezcano quien fue hija del Conquistador Juan de Barbarán San Pedro y de María de Lezcano Villafranca y Melgar, madrileña, ambos de las primeras y principales familias de Trujillo del Perú, amigos cercanos y compadres del Gran Conquistador Francisco Pizarro (el matrimonio, estando en Lima, una vez asesinado Francisco Pizarro, vistió al cadáver con el hábito de los caballeros de Santiago, y le dieron cristiana sepultura en el patiecito de los Naranjos, anexo a la Catedral).
El Licenciado Galavís tuvo varios casos de pleitos con el III Marqués de Montesclaros, undécimo Virrey de Nueva España y del Perú y con otras personas importantes de la sociedad trujillana.
El matrimonio Galavís Lazcano (Lascano o Lezcano, escrito de varios modos), al parecer tuvo dos hijos: Una hija que fue vecina de Cusco llamada Juana Galavís, mujer legítima de Garcí Jaimes de Flandes y un hijo llamado Pedro Galavís Lazcano y Rosado.
Pedro Galavís Lazcano y Rosado fue vecino de Santafé de Bogotá, en Nueva Granada, hoy Colombia. Nació alrededor de 1615 seguramente en Trujillo del Perú y testó en 1675 en Santafé de Bogotá. Allí contrajo nupcias con María de la O Malaver Torres, hija legítima de Francisco Malaver Pérez, español y de Bárbara Torres, colombiana. Fue mercader con una buena y bien dotada tienda de víveres y otros productos, ubicada en la Calle Real de Bogotá.
En su testamento manifiesta ser extremeño e hijo legítimo del Licenciado Cristobal Rosado Galavís y de Doña Graciana de Lescano. Es posible que su padre lo haya enviado desdel el Perú a estudiar o vivir un tiempo a España y de allí pasó a Nueva Granada. Debido a que su padre, el Licenciado Cristóbal Rosado Galavís, tuvo muy buen roce con familias de abolengo de Trujillo y Lima, posiblemente haya encomendado a su hijo Pedro a solicitar escudo familiar para el apellido Galavís. En vista de que ningún Galavís en la historia española ha participado en alguna batalla o haya tenido relación familiar con la nobleza, la única manera de solicitar dicho escudo fue alegando logros y descubrimientos en Indias, es por esto que el único escudo conocido para el apellido Galavís es el busto de un indio al natural.
Curiosamente en el litoral de Guayana francesa, existió una comunidad de indígenas de cultura caribe llamados Galavis, al parecer llamados así por sus descubridores. Galavis o Galibis al parecer en lenguaje indígena caribe quiere decir fuerte y valiente, pero lo anteriormente dicho no quiere decir que los Galavís de este estudio tengan alguna relación con esta comunidad, más bien es casualidad fonética.
Pedro Galavís Lazcano y Rosado y María de la O Malaver Torres tuvieron por hijos legítimos, nacidos en Santafé de Bogotá a: Francisco, María, Pedro, Matías, Juana, Rosa y Cristobal, todos nacidos después de 1650, nombrados de mayor a menor en los testamentos de sus padres.

De estos hermanos, Francisco Galavís Lascano y Malaver , promogénito, tuvo 10 hijos (6 mujeres y 4 hombres); María, Rosa y Cristóbal no tuvieron hijos. Juana tuvo 3 hijas. Matías 2 hijas. Pedro tuvo 9 hijos nacidos después de 1674 (6 mujeres y 3 hombres). Vemos entonces que los nietos de Pedro Galavís Lazcano y Rosado y María de la O Malaver Torres fueron 17 mujeres y 7 varones.
De los 7 hijos varones de Francisco Galavis Lascano y Malaver (usaba sus apellidos invertidos pese a que sus hijos si usaban el Galavís como primer apellido) se llamaron por orden de nacimiento, Juan, Antonio, Ignacio y Pedro, apellidados Galavís Lascano y Alvarez Reinalte nacidos después de 1670. Los hijos varones de su hermano Pedro Galavís Lascano y Malaver , menor que el anterior , se llamaron Ignacio, Cristóbal y Pedro, nacidos después de 1675.

De los hermanos varones Galavís Lascano y Alvarez Reinalte, hijos de Francisco Galavis Lascano y Malaver, se sabe que Antonio y Pedro fueron sacedotes dominicos, Ignacio habrá nacido después de 1680 y sus padres no mencionan hijos de él en sus testamentos. Sobre Juan, el hijo mayor, nacido alrededor de 1670, hacen bastante referencia debido a que fue él quien fungió como administrador de los bienes de sus padres y se fue a vivir fuera de Bogotá antes de 1703. Su padre, Francisco Galavís Lascano no lo desheredó, sin embargo solicita que le sean cobradas todas sus deudas.
De los hermanos varones Galavís Lascano y Ramos, hijos de Pedro Galavis Lascano y Malaver, se sabe que sólo Cristóbal y Pedro tuvieron hijos, nacidos después de 1709.

Volviendo a Juan Galavís Lascano y Alvarez Reinalte, al parecer se avecindó en Santander, al norte de Colombia, más concretamente en Curití, poblado por aborígenes guanes dedicados a hacer telares. Tres autores en fechas distintas , y que aseveran que no hay registros al respecto, narran en sus libros que allí vivió alrededor de 1700 un señor de apellido Galavís, quien aseguraba que era descendiente de Manco Capac II, emperador Inca y que el Conquistador Francisco Pizarro envió a un ancestro suyo, hijo de manco Capac II y a su hermano a licenciarse en Leyes a España, donde fueron acogidos por un tal Marqués de Galavís (marquesado que nunca existió) quien les dio el apellido Galavís para protegerlos por ser descendientes del inca. Sigue contando la leyenda que cuando los hermanos Galavís quisieron retornar al Virreinato del Perú, en el Puerto del Callao fueron recibidos por una gran multitud, situación que los asustó bastante por lo cual pidieron al capitán del navío que los desviara a Nueva Granada donde se avecindaron. No he conseguido ni en los registros de las parroquias de Bogotá del siglo XVII ni en documentos notariales algún otro vecino apellidado Galavís colateral a Pedro Galavís Lascano y Rosado y sus descendientes. Por todas las coincidencias, podría dar por seguro que Juan Galavís Lascano y Alvarez Reinalte fue el creador de esa leyenda que se ha mantenido como tradición en ese poblado.
Tuve la oportunidad de revisar los registros parroquiales de Curití que datan más o menos de 1720 en adelante y allí están asentados varios apellidos Galvis, en vez de Galavís, siendo estos Galvis, en su gran mayoría, indígenas de la localidad y que al parecer generaciones atrás comenzaron a tener el apellido ya que no conseguí relación entre unos y otros.
En la Parroquia San Pablo de Salazar de las Palmas, Norte de Santander, a varios kilómetros de Curití aparecen asentados los registros bautismales de 13 hermanos blancos, legítimos hijos de Joseph Galavís Lascano, nacido alrededor de 1695 y de Ignacia de Valderrama y Ojeda. Ignacia María de Valderrama y Ojeda tuvo 3 hermanos, todos vecinos de Salazar de las Palmas.

Tengo la certeza, aún sin tener pruebas documentadas de filiación directa, que Joseph Galavís Lascano fue hijo de Juan Galavis Lascano y Alvarez Reinalte, el único hermano que vivió fuera de Bogotá, teoría que tiene fuerza por haber coincidencia de nombres, lugares y fechas y más aún que Juana Alvarez Reinalte y de la Parra, madre de Juan Galavis Lascano y Alvarez Reinalte, fue devota de San Joseph.

Los hermanos Galavís Valderrama, hijos de Joseph Galavis Lascano, fueron 13, de ellos, 8 fueron varones. Nacieron entre 1724 y 1745. Uno de los hermanos se llamó Francisco, el mismo nombre que tuvo el padre de Juan Galavis Lascano y Alvarez Reinalte. De estos hermanos, 9 se casaron y tuvieron descendencia, 2 fueron sacerdotes y sobre los 2 restantes no hay noticias. De ellos, Pedro Joseph Galavís Valderrama, bautizado el 1 de Abril de 1736, se avecindó en San Antonio del Táchira, en Venezuela, alrededor de 1765 donde tuvo amplia descendencia.

Varios de los hijos de los hermanos Galavís Valderrama se fueron a vivir a San José de Cúcuta, a Villa del Rosario, o a Arboledas, en Norte de Santander de Colombia y tres de ellos, los hermanos Josefa Gregoria, Marcelo y José Sebastián Galavís Colmenares (hijos de Ignacio Joseph Galavís Valderrama y de María Marcelina Colmenares Omaña) se avecindaron en San Cristóbal, Táchira, Venezuela.

José Sebastián Galavís Colmenares se casó el 24 de Enero de 1821 con Margarita Maldonado y de uno de los hijos de este matrimonio, que fue José Nicolás Ramón Galavís Maldonado (n. 1812) desciende amplia familia de 16 hijos habidos con SU legítima esposa, Catalina Ávila Colmenares. Estos 16 hermanos nacieron entre 1837 y 1865 en San Cristóbal, Táchira.

Volviendo a Pedro Joseph Galavís Valderrama, vecino de San Antonio del Táchira, en Venezuela, se sabe que se casó en 3 oportunidades, siendo padre de 12 hijos. Con su última esposa, María Gertrudis Sabina Bermúdez Puyana (descendiente de las principales familias de Bucaramanga), tuvo a sus últimos 7 hijos, y de ellos, click aqui

jueves, 13 de junio de 2013

1-Introducción. Apellido GALAVIS

Quiero demostrar con este blog el gran interés que tengo en el apellido Galavís, más que el mío propio a nivel de investigación porque ese es el apellido que llevan mi esposo y mis hijos. Poco se ha estudiado sobre ese apellido porque a lo largo de la historia ha sido poco frecuente y al parecer ningún Galavís participó en alguna batalla campal o conquista de tierras como para tener méritos de escudo de armas. En links sucesivos iré colocando poco a poco la información que he recopilado.
Advertencia Los datos contenidos en el presente estudio son producto de una larga trayectoria de investigación personal la cual se inició en Septiembre de 2003 y que continúa a la fecha. Actualmente circulan en internet varias páginas especializadas en genealogía en donde se pueden alojar y compartir datos contenidos en árboles genealógicos diversos. El hecho de tener este mismo apellido no significa que se descienda o se tenga origen en el mismo tronco, tampoco debe darse por hecho que algún eslabón tentativamente conectado descienda certeramente de la persona a quien se está vinculando. Ruego a aquellos que se interesen por este apellido, que no malogren esta investigación que aún está en proceso, copiando textualmente las interconexiones que aún están en estudio y que las cuales, Dios mediante, comprobaré en el momento que tenga en mis manos algunos registros, ya sean parroquiales o notariales que para la fecha no he podido alcanzar. En vista de que la genealogía se expande en forma exponencial en cada generación, algunas personas que existieron no aparecen en este árbol genealógico; mucho agradecería que me contactaran para cualquier corrección o aporte para enriquecer este árbol familiar a mi correo lilianadubois@gmail.com. Los datos aquí contenidos se extienden hasta la mitad del siglo XX y los datos posteriores hasta el siglo XXI, de las ramas que competen a mi familia, los tengo registrados pero no serán aquí mostrados por respeto a la privacidad de las nuevas familias.
Doy millones de gracias a los que me han aportado información, especialmente a los ingenieros Hely y Luis Eduardo Galavís, a Cesar Adarmes Adarmes y a la hermana Carola Ruiz de la Iglesia de los Santos de los Ultimos Días quien pacientemente me ha recibido por años en el templo mormón de Caurimare para darme acceso a los microfilms de registros prarroquiales. Sin ellos no habría podido llegar a donde he llegado.
Pulse aquí para comenzar a leer la investigación.

Nota
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2-ETIMOLOGIA DEL APELLIDO GALAVIS. Origen del apellido Galavís. Significado.


El origen del apellido Galavís se encuentra en España pero ha sido poco estudiado. En el libro Nobiliario de Extremadura, escrito por Adolfo Barredo de Valenzuela, se menciona que hay una casa en la Villa de Alcántara, dentro de la provincia de Cáceres, Extremadura, pero no hay más detalles.
Galavís o Galaviz podría ser una variante ortográfica del apellido Galvez o Galvis, donde la vocal “a” aparece incluída, como suele ocurrir con otros apellidos españoles. Gálvez podría ser la contracción de González, derivado de Gonzalvo que a su vez se deriva del germánico Gundisalvo. Estas variantes de González las muestra José Godoy Alcántara en su “Ensayo histórico etimológico filológico sobre los apellidos Castellanos”.
Dominicus Gundissalinus o Gundisalvus, llamado también Domingo Gundisalvo o Domingo Gonzalo (Segovia, h. 1110-Toledo, 1181), fue un traductor y filósofo español, primer director de la Escuela de traductores de Toledo. Gundisalvo traducía al latín los textos árabes que previamente había vertido al español el judío converso Juan Hispano.
Galva, Galve, Galvo, Galvez, Galves, Galvis y Galviz se consideran en su origen como un mismo apellido así estén escritos con “v” o “b” y así debería aplicarse a Galavís o Galaviz.

Juan Flórez de Ocariz, ilustre genealogista natural del Nuevo Reyno de Granada hace referencia a este dictamen en su libro II “Genealogías”, árbol 10, página 151, editado en 1676:
Galvez: Ciudad de la Corona de castilla y León (en Toledo). En un documento de finales del siglo XV se indica que antes se llamó "Toledillo" y más tarde "Galbes" o "Gálvez”por contracción de Gonzalvez.
Gallvez: Pueblo de Navarra en Val de Salazar
Galve: Localidad en la Comunidad de Teruel
Galve: Personaje que auxilió a los Infantes de Carrión en la batalla de su muerte.
Galve: Rey Moro. Según dice el Cantar de Mio Cid,en su cantar 32:
Por todas essas tierras los pregones dan,
gentes se ajuntaron sobejanas de grandes
con aquestos dos reyes que dizen Fariz e Galve;
al bueno de mio Çid en Alcoçer le van çercar.
Fariz y Galve son ficticios, pero puede ser que se basasen en personajes históricos: Hariz, un rey moro que murió a manos del Cid en combate singular en Medinacelli; Ghalib o Galib, suegro del General Musulmán Almanzor. No obstante los nombres pueden ser confusión con topónimos. (Tomado del Poema del Mio Cid, notas de Ian Michael, Editorial Castalia, 1988, pág. 132.).

El manuscrito fue tomado de los textos en línea del College of Liberal Arts de la Universidad de Texas en Austin.
Galvo: Caudillo de los Tartesios o Tartessos (soldados celtas)
Servius Sulpicius Galba, Consul de Roma en 144 A.C. Él sirvió como tribuna de los soldados de la legión segundo en Macedonia, en virtud de Lucio Emilio Paulo Macedonicus, a quien le era personalmente hostil. Después de la conquista de Perseo en el año 167 aC, cuando Emilio había regresado a Roma, Galba se esforzó para evitar un triunfo que le confiere la antigua, no tuvo éxito, a pesar de sus esfuerzos por crear la sensación considerable.Fue pretor en 151 aC, y recibió Hispania (la península Ibérica, que comprende, España y Portugal) como su provincia, donde se llevó a una guerra en contra de los celtíberos. A su llegada no se apresuró a la ayuda de algunos súbditos romanos, que estaban fuertemente presionados por los lusitanos. Galba consiguió tan lejos como para poner al enemigo en fuga, sino que, con su ejército exhausto y sin disciplina, se le incauto en su búsqueda, los lusitanos se dio la vuelta, y una feroz contienda se produjo, en la que los romanos cayeron 7000.

Servius Sulpicius Galba, Pretor; (95-43 A. C.) fue un general y político romano, abuelo del emperador Romano Servio Sulpicio Galva.
Servius Sulpicius Galba, Imperator Caesar Augustus: (Lucius Livius Ocella Servius Sulpicius Galba) 3AC-1DC. Emperador Romano en 69 y 69 a.C., hijo de Hijo de Gayo Sulpicio Galba y de Mummia Acaya o Achaia, fue adoptado por Livia Ocelina, segunda mujer de su padre. Muy cercano a Augusto y a Tiberio, fue siempre favorito de Livia. Tuvo una brillante carrera política y desempeñó los cargos de gobernador de Aquitania, de cónsul en el 33, de procónsul en África (en el año 45) y de gobernador de la Hispania Tarraconensis desde el año 60. Fue el responsable de la creación de la Legio VII Galbiana, que sería durante siglos la única legión romana acantonada en la Península Ibérica. Galba, sucesor de Nerón, no estaba unido por ningún vínculo a esta familia, pero pertenecía a muy noble linaje, tan antiguo como ilustre. En las inscripciones de sus estatuas tomaba el titulo de bisnieto de Q. Catulo Capitolino, y siendo emperador colocó en el vestíbulo de su palacio un cuadro genealógico, en el que hacia remontar a Júpiter su origen paterno, y a Pasifae, esposa de Minos, el materno.

Se decía que el primer Sulpicius con cognomen o rama familiar Galba lo tuvo uno de su estirpe al que se le apellidó así por haber incendiado con antorchas embadurnadas de gálbano una ciudad española que se le resistió, pero ello puede ser leyenda o simple etimología popular .
En el libro “Antigüedad, y blasones de la ciudad de Lorca, y Historia de Santa María de la Real de las Huertas”, escrito por Pedro Morote Pérez, editado en 1741 por Francisco Joseph Lopez Mesnier, pag 210, coinciden datos con los de Ocariz y se lee textualmente: “Gálves o Galvez: “El origen de esta casa, y familia lo dan unos de una antiquísima ciudad de la Corona de Castilla y León llamada Galvizes. Otros del lugar de Galvez, situado en Valdesalazar, del Reyno de Navarra; y como quieren algunos, de Galve, el que auxilió a los infantes de Carrión en la batalla de su muerte. Presumiendo también, que se lo dio Galvo, principal Caballero, caudillo de los Tartesios en el Estrecho de Gibraltar, hizo oposición año de 539 de la fundación de Roma de los Corragineses; habiendo quien diga resultó ser del Servio Galva, cónsul por los años de 610 que también pasó a España, cuyo hijo fue gobernador de ella por los de 644 y conservándose ocho de este empleo, con más de 70 de edad fue electo Emperador por el Exercito, y aprobado por el Senado; y lo que no tiene duda es, que hallándose la familia de Galvez radicada en las Asturias de Santillana, montañas de Burgos, fue de las que se libraron, como otras muchas, del furor mahometano, después de la pérdida de Don Rodrigo, Rey último Godo, año de 714, concurriendo en el de 718. Ha producido esta gran familia muchas ramas por diversas partes de las Castillas, Andalucía, Navarra, Aragón, Valencia y las Indias y se presume haber dado su nombre a la villa de los Condes de ese título, en el Arzobispado de Toledo, como también el lugar de Galvez, del Reyno de Navarra”

Existe la creencia familiar que el apellido Galavís tiene origen árabe. Esto no está demostrado aunque podría ser probable.
En el año 711, Alcántara fue invadida por los árabes quienes ocuparon la extensión de las tierras entre los ríos Tajo y Guadiana. Entre el año 715 y 718 a la villa se le cambia el nombre que originalmente era Oliva por "KANTARA-ASS-SAIF", que quiere decir "El Puente de la Espada", debido a la leyenda de que en el interior del puente romano se encontraba una espada de oro; luego lo llamaron simplemente Al-Kantara (El Puente).
Atendiendo a este momento histórico, con la invasión árabe, se podría pensar en la factibilidad de que Galavís provenga del apellido sirio Halabi o Al-Galabi, ya que la invasión y ocupación Siria se produjo en el sur de España, más concretamente en Al-Andalus, lo que actualmente es Andalucía, en Murcia y el Algarve portugués, lugares colindantes a Extremadura. Esta es una suposición, basada en coincidencia fonética.
En resumen, Galavís pudo originarse de los apellidos o términos Galva, Galve, Galvo, Galves o Galvis, así como también pudo tener origen sirio, proviniendo del apellido Al-Galabi o simplemente es un apellido toponímico que tomaron los nacidos en la Dehesa Galavis a finales del siglo XV, como veremos a continuación, teoría por la cual me inclino personalmente.

3-LA DEHESA GALAVIS Y EL ARROYO GALAVIS

En el Archivo Histórico de España, en la sección Nobleza, se encuentra el expediente de la escritura de venta otorgada por Alonso Fernández Colmenar y por su mujer Inés González, moradores en el lugar de Aldea del Rey, a favor de Francisco Botello y de su mujer, vecinos de Alcántara, de la octava parte de la “Dehesa de Galavís”, ante Diego Barriga. Esta escritura fue realizada el 20 de Octubre de 1505 en Aldea del Rey, cerca de Toledo. Esta dehesa se encontraba en Alcántara, muy cerca del puente romano.

En la imagen, al fondo, el convento ubicado en la Dehesa Galavís.

En los estudios y documentación de Don Serafín Martín Nieto, Licenciado en Filología Románica y Señor Académico de la Real Academia de Extremadura, indica que el 17 de Septiembre de 1519, conforme a la licencia Real para la fundación del Convento la Cofradía y Hospital de Sancti Spíritus del la Villa de Alcántara, ante el notario apostólico Jorge de Quirós, se dotó al futuro monasterio entre otros solares, a la dehesa de Galavís. El convento dependía directamente de la Orden de Alcántara. En sus terrenos y casas aledañas posteriormente adquiridas, se construyó el convento entre otras edificaciones. Estas obras requirieron ser tasadas y para ellos fueron nombrados los reconocidos maestros de albañilería, vecinos de Alcántara, García de Acosta y Diego de Galavís. Diego de Galavís, posiblemente haya sido natural de la Dehesa Galavís y por tanto haya absorbido como suyo el nombre de su lugar de procedencia.


Nova et accurata Tabula Hispaniae Praecipuis Urbibus,Vestitu Insignibus et Antiquitatibus exornata. Mapa de España de 1662, dibujado por Hugo Allard en Amsterdam. Resaltado en rojo está Alcantara abajo y Trevejo arriba. En mapas anteriores a esta fecha no aparecen nombrados estos lugares.

Siguiendo el caudal del RíoTajo de Alcántara, hacia el sur, muy cerca del Puente Romano, se encuentra un arroyo que desemboca en él al que le han dado por nombre Arroyo Galavís, de unos veintisiete Kilómetros de longitud y se ubica en la zona que fue la dehesa Galavís. Actualmente conserva su nombre. En la imagen, el Rio Tajo, tomado del usuario mandarinatim de Panoramio.



Mapa parcial de Castilla la Nueva, dibujado por Henricus Hondius en 1636. Debajo del texto “Vera de Placentia” se aprecia la ubicación de Alcántara.

4-GALAVIS. PASAJEROS A INDIAS Siglos XV y XVI


No hay registros de los siglos XV y XVI donde algún Galavís en España hiciera pruebas de hidalguía, tampoco hay datos históricos de alguna participación en batallas campales, ni tampoco escudo de armas, sin embargo, ya en el siglo XVIII en el Nobiliario de Extremadura de Adolfo Barredo de Valenzuela aparecen algunos vecinos de Alcántara entre 1783 y 1792 quienes ganan reales provisiones de Hidalguía.

En el Archivo General de Indias, en la sección casa de la Contratación reposa el expediente de Alonso Galavís, nacido hacia 1485, hijo de Juan Galavís y de María Lorenzo, naturales de Trevejo, Cáceres, Extremadura quien el 3 de Enero de 1513 fue contratado para pasar a Indias, pero no se indica su destino. debajo estas lineas, ampliación de la imagen del manuscrito del expediente.



En el Archivo General de Indias, dentro de la signatura Casa de la Contratacion, nro. 5792 , se encuentra el expediente del Bachiller Francisco Galavís a quien el 30 de Enero de 1576, se le concede licencia para pasar a la ciudad de Quito, en el Imperio Inca, para cumplir el papel de Arcediano de la Capital. Este clérigo nació en Alcántara, Extremadura, alrededor de 1550 y fueron sus padres Diego Galavís y Catalina Morena. Actualmente existe en el centro de la ciudad de Quito una calle con su nombre que ocupa tres cuadras de longitud.



En el libro VI, expediente 1300 de esa misma unidad se encuentra el registro de Melchor Galavís, natural de Alcántara, hijo de Pedro Galavís y de Catalina Rodríguez de Sanabria y también a Diego Galavís, hijo de Cristóbal García Galavís y de Juana López, quienes pasaron a Quito el 20 de Diciembre de 1578 como criados del presbítero Francisco Galavís.
En 2008, Juan Guillermo Muñoz Correa, de la Universidad de Santiago de Chile, hizo una publicación sobre la Concecion de Tierras en Malloa, Colchagua, Chile y nombra a Melchor Sanabria Galavis, quien recibió Tierras en los contornos de la laguna de Tagua Tagua, es la misma persona citada, hijo de Pedro García Galavez (sic) y de Catalina Rodriguez de Sanabria, vecinos de Alcántara, como capitán en la Guerra de Arauco, preboste general del Reino (encargado de Abadía) cuando recibió esa merced. Residente en Concepción, Chile, donde testó el 27 de Octubre de 1631, sin descendencia.

Existe una reseña que se ofrece a la venta donde se indica que el origen del apellido Galavís en Sudamérica justamente se dio por la descendencia que en Quito tuvo el mencionado Diego Galavís.
El texto en cuestión dice lo siguiente:
“Diego Galavís, natural de Guadalcanal (Sevilla), soltero, hijo de Cristóbal García Galavís y de Juana López, nombrado Capitán de Guardia por decreto de la Compañía de Indias el 27 de Abril de 1577, emprendió viaje a Quito el 20 de Diciembre de 1578 desde el puerto de Sevilla, según consta en el Archivo general de Indias. Por otra documentación procedente del mismo archivo, sabemos que hizo gran fortuna y tuvo siete hijos a los cuales reconoció y dotó en su testamento, por lo que suponemos que es uno de los iniciadores de este apellido en América.”
En el Archivo general de Indias, en relación a Diego Galavís y como se mencionó anteriormente, sólo se hace referencia que pasó como criado del Licenciado Francisco Galavís y que fue Clérigo y como tal falleció soltero y sin descendencia, así que doy por falsa la explicación del origen del apellido que está en venta en varias tiendas de Heraldica y en tiendas por internet. Sobre estos datos, hay referencia también en “La migración internacional a Quito entre 1534 y 1934”, Volumen 2, publicación de la Sociedad de Amigos de Genealogía, escrito por Fernando Jurado Noboa. No está a la luz texto alguno que se refiera al mencionado Diego Galavís como Capitán de Guardia ni he hallado datos sobre su descendencia en Quito. El apellido Galavís en Ecuador hasta ahora no existe. La imágena anexa muestra parte del expediente de información de Diego Galavís, hijo de Cristóbal García Galavís y Juana López, donde se lee su condición de religioso. Este expediente está dentro dela Unidad Audiencia de Quito, Signatura 46, nro 51, año 1580:



5-Galavis en la Contemporaneidad.

No me he detenido a buscar personas de apellido Galavís en el siglo XVII o XVIII debido a que la línea relativa a mi familia ya la tengo encaminada, sin embargo, antes de dar datos sobre estadísticas de los tiempos modernos, quiero hacer mención acerca de que el apellido Galavís también existe en México y he notado en foros la preocupación que tienen varios Galavís o Galaviz en el origen de su apellido. En la parroquia El Sagrario metropolitano de Durango, en México, está el expediente del bautizo de Maria Velasquez Galavís, oficiado el 11 de Noviembre de 1660, quien fue hija de Lorenzo Velasquez y Josepha de Galavís. También existe en la Iglesia San Diego de Alcalá, en Canatlán, Durango, Mexico, el bautizo oficiado a Francisca Galavís el 23 de febrero de 1661, hija de Juan de Galavís y de Josepha de Avila. Paralelamente a esos años ya vivian en Sinaloa, en 1681, Nicolas de Galavís; en Guanajuato, Catarina de Galavís; en Durango, Angela de Galavís, María de Galavís, Juana de Galavís, Simón de Galavís y Tomás de Galavís. En Chihuahua, a mediados del siglo XVII, existieron Juan de Galavís, Miguel de Galavís, Francisco de Galavís, Joseph de Galavís, Micaela, Lucía y Luisa de Galavís. Estos datos pueden servir de punto de partida para investigadores de las genealogías mexicanas.
El apellido Galavís es frecuente hoy en día en Colombia , Venezuela y Mexico.
Es poco común es en España, como se ve en el siguiente cuadro Instituto Nacional de Estadística de España, Padrón del año 2012:


En la Oficina Nacional de Identificacion y Extranjería (ONIDEX) de Venezuela, aparecen registrados con cédula de identidad varios Galavís nacidos entre 1870 y 1964. De ellos, 497 llevan Galavís como primer apellido; 242 lo llevan como segundo apellido, 5 personas llevan Galavís como primer y segundo apellido. 236 personas aparecen registradas con el primer apellido Galaviz, 113 personas los llevan como segundo apellido y 3 personas como primer y segundo apellido.

Presione aquí para saber del escudo de armas del apellido Galavis y sobre un relato curioso sudamericano relativo al apellido.




3-ESCUDO DE ARMAS DEL APELLIDO GALAVIS. LOS INDIOS GALABIS. CURIOSO RELATO SUDAMERICANO

En el Repertorio de blasones de la Comunidad hispánica de Vicente de Cadenas y Vincent figuran como armas de Galavís: En oro, un busto de indio al natural.

Colocar yelmo al escudo Galavís no le agrega mayor significado, simplemente es algo ornamental. No hay información relativa a que el "indio al natural" del escudo tenga características especiales.

Hay muy escasa información sobre el por qué de este escudo heráldico, pero existe la hipótesis acerca de que le fue adjudicado a un conquistador español por sus logros o descubrimientos en Indias. Existen datos que quizá se refieran al tema o que sólo puedan ser coincidencia.
El “Historical Research Center”, una de las compilaciones más extensas y completas de heráldica, tiene registrado también el contenido del libro “Repertorio de blasones de la comunidad hispánica” referente al escudo de los Galavís y completa la información con estos datos:
Interpretación del blasón de Armas: El oro (amarillo) denota generosidad y elevación del pensamiento.
Timbre: Tres plumas de avestruz
Timbre en heráldica, es una insignia que se coloca en la parte superior de un escudo de armas para indicar el grado nobiliario de quien lo posee.


Esta imagen fue editada por un usuario de Wikipedia para indicar las partes que conforman un escudo de armas en heráldica. Coloco esta misma imagen para ilustrar la ubicación que tendría el timbre en la figura.


Ilustración antigua de indios Charruas uruguayos, usando plumas de avestruz como adorno para sus cabezas.


-LOS INDIOS GALAVIS O GALIBIS

Los Galibis o Galabis son un grupo indígena de la Guyana Francesa que se autodenominan Kaliña, siendo Galibis o Galabis una designación genérica utilizada por los europeos para referirse a los pueblos caribes del litoral de Guyana.

Actualmente se asientan en Brasil, Guyana, Guyana Francesa, Surinam y Venezuela y son conocidos como Kali'nas o Kariñas.

En el libro "The annals of Jamaica", Volumen 1, escrito por George Wilson Bridges, editorial J. Murray, 1828, pag 96 encontramos la referencia de que algunos autores sugieren que Galabis es un nombre que dieron los conquistadores a estos indígenas.
No hay bibliografía vinculante en relación a que un Galavís, a quien se le dio el escudo del apellido, sea quien haya participado en el descubrimiento de esta etnia, pero por ahora sólo es una hipótesis.
Pierre Pelleprat, un jesuíta francés, profesor y autor, fue un misionero en la costa este de Venezuela hasta Nueva España (entre 1650 y 1660). Hizo la complilación del vocabulario de la lengua Galibi o Galabis. Los Kaliñas (anteriormente llamados Galabis del Caribe) son una etnia amerindia repartida en la costa del Caribe de América del Sur. Son de lengua y cultura Caribe.

Imagen de los Indios Kali'nas, se encuentra en el Musée de l'Homme Paris, fotografiado por Prince Roland Bonaparte en 1892.


Fragmento del libro de Annals of Jamaica.

CURIOSO RELATO SOBRE EL APELLIDO GALAVIS

En su libro “Memorias de un político centenarista” de 1975, Alejandro Galvis Galvis, político y escritor colombiano, curioso por el origen de su apellido, relata la historia escrita por Don José María Velásquez, que trajo de Lima en el Perú y de cuya autenticidad daba fe.
“Y es la de que al ser vencido y eliminado Manco Capac, el Emperador Inca, por las fuerzas de Pizarro, éste tomó a dos de sus hijos y los envió como trofeo de victoria a la Corte española. El Rey los puso bajo la protección del Marqués de Galaviz, que les dio su apellido y quien dispuso darles educación hasta que se doctoraron en leyes. Y una vez terminados sus estudios, con la nostalgia de la patria ausente le pidieron autorización al Rey para regresar al Perú. Se las concedió el Rey bajo la condición de que no tomarían parte en las pugnas que ya se iniciaban contra la corona española. Y mediante este compromiso los embarcaron para El Callao, no sin antes haberse dado instrucciones al Capitán del barco para que en caso de cualquier disturbio o manifestación a su llegada se abstuviera de desembarcarlos y los condujera a país distinto donde no fueran conocidos. El Capitán cumplió estrictamente las órdenes recibidas. Y habiendo llegado al Callao una manifestación que aclamaba a los jóvenes Galavís, desde la cubierta del barco les anunció a los manifestantes que entre los pasajeros no venían ningunos sujetos de ese apellido, sino dos jóvenes antillanos, apellidados Galvis, que se dirigían a su destino. Los recluyó en su camarote, no les permitió salir, ni ellos lo intentaron para no quebrantar su juramento, y horas después el barco tomó rumbo hacia Cartagena de Indias donde hubo de desembarcarlos. Allí tomaron conocimiento de la leyenda de El Dorado y se dirigieron al interior para cerciorarse de si en realidad existía. Y en sus andanzas llegaron hasta los dominios del Cacique de Curí, que al saber de quiénes se trataba los recibió y agasajó con gran simpatía y los invitó a quedarse ofreciéndoles las tierras en donde está hoy emplazado el caserío de Curití. Ellos accedieron porque en realidad carecían de orientación para sus exploraciones y terminaron casándose con hijas del Cacique, estableciéndose definitivamente en aquel lugar y dando origen a la rama de los Galvis.”
Dibujo de Felipe Guaman Poma de Ayala, pag.. 398 dentro del capítulo “de la conquista española y las guerras civiles” del libro “Nueva Crónica y Buen Gobierno”, Escrito de 1.615 a 1.616.

Fragmento del libro “Memorias de un político centenarista” de Alejandro Galvis Galvis.

En el libro "Ciudades de Santander" de José Manuel Rojas Rueda. Pág. 201-204 el autor narra el mismo relato con detalles adicionales.

CURITI, LA ClUDAD DE LAS BRUMAS Y LOS ATARDECERES
La progresista y pintoresca ciudad santandereana, cuna de egregios varones que han enaltecido las glorias y tradiciones del terruño, se halla recostada muellemente en un plano inclinado, cerca de una una pequeña colina y a lo largo de un angosto valle, por el cual corren las tumultuosas aguas de la quebrada de su nombre. La primitiva población existió en los dominios del cacique Curí, uno de los jefes de los guanes, en el sitio llamado Pueblo Viejo, de donde se trasladó al lugar en donde hoy se halla edificada. Documentos sobre la fundación de la población no se encuentran en los archivos. Existe solamente una interesante leyenda que se remonta a uno de los fundadores, de quien se asegura desciende la familia Galvis.
El origen de la leyenda es el siguiente:
Realizada la conquista del Perú y una vez hecho prisionero Manco Cápac, Pizarro tomó a su cuidado dos de los hijos de éste, a quienes envió a la Corte de España en testimonio de los triunfos alcanzados en aquel poderoso imperio. El monarca español con el fin de asegurar su dominio en el Nuevo Mundo y atraerse las simpatías de sus subditos, entregó los Manco Capac a un gentilhombre llamado Galavís, quien los adoptó por hijos dándoles el apellido y se interesó que recibieran esmerada educación. En las aulas universitarias los Galavís demostraron grandes capacidades para los estudios jurídicos, obteniendo los títulos de licenciados en derecho. Los nuevos togados ejercieron en la capital de España su profesión con notable éxito, y como nunca olvidaban su patria lejana, resolvieron regresar al Perú. Después de vencer grandes dificultades y de prestar el juramento de obediencia al rey, prometiendo no patrocinar insurrección o motín que pusiera en peligro la autoridad de la corona, se embarcaron con rumbo a su patria, pero aconteció que pocos meses antes, algunos peruanos residentes en Madrid informaron a su país sobre el arribo de los Galavis, dando detalles del barco que los conducía y de la fecha del arribo al puerto del Callao. Al atracar el barco en este puerto, fueron sorprendidos los viajeros con una imponente manifestación integrada por nativos que vivaban a los hijos del Manco Cápac y a los licenciados Galavis. En vista de la manifestación, los Galavis quisieron informarse del motivo y comisionaron al capitán del buque para que lo hiciera personalmente. Una vez en tierra el capitán y enterado de la causa, les manifestó que todo aquello había sido organizado para recibirlos, pero viendo que momento por momento aumentaban los manifestantes, los Galavís temieron que aquello podría dar origen a un movimiento insurreccionista que los haría quebrantar el juramento de fidelidad y manifestaron al capitán que hiciera saber a la multitud que allí no se encontraban los hijos de Manco Capac, sino dos antillanos de apellido Galavis que se dirigían al Nuevo Reino de Granada. Terminado este incidente consiguieron del capitán que los llevara a costas granadinos, lo que así se hizo. Tan pronto los Galavis desembarcaron en tierras colombianas, se enrolaron en una de las expediciones que salían hacia el Sur en busca del país del dorado. Después de varios meses de aventuras, los expedicionarios llegaron a los dominios del cacique de Macaregua, y hallaron en el sitio que se conoce hoy con el nombre de Pueblo Viejo, al jefe de una tribu llamado Curí, quien al enterarse del origen y categoría de los Galavis, les agasajó y les ofreció sus posesiones. Poco tiempo después uno de los Galavis contrajo matrimonio con una hija del cacique Curí, y ya en pleno dominio de aquellas tierras hizo el traslado del caserío a la meseta donde hoy se encuentra la población.


Sobre este relato o leyenda tengo algunas observaciones:
Manco Capac fue el primer Inca, fallecido alrededor del año 1230, por tanto es imposible que esta historia se refiera a este Emperador. Quizá deba referirse a Manco Capac II o Manco Inca Yupanqui, asesinado en 1545, pero murió unos cuatro años después del fallecimiento de Francisco Pizarro. Manco Capac II o Manco Inca Yupanqui murió a manos de siete almagristas que a su vez eran enemigos de Pizarro. Según datos históricos, Manco Inca solamente tuvo tres hijos con tres mujeres: Sayri Túpac, Titu Cusi Yupanqui y Túpac Amaru, quienes se sucedieron en el trono incaico de Vilcabamba. No hay otros hijos registrados ni naturales documentados, por tanto es poco probable que los hermanos Galavís descritos en el relato sean hijos de un Inca.
Repasando los registros históricos de los Galavís en el período de la Conquista de América, no he hallado dato alguno de la existencia de ningún “Marqués de Galavís”, ó Galaviz, por lo cual con más razón califico a este acontecimiento como ficticio.
Este relato lo cuenta también el profesor tachirense Marco Tulio Rodríguez en su libro editado en 1982 “Los Municipios Olvidados”, con menos retórica:

“Se dice que los fundadores de Curití fueron unos jóvenes aventureros del Perú de apellido Galavís, que huyeron a España de donde vinieron luego a establecerse al Nuevo Reino y tomaron parte en una de las expediciones que penetraron en territorio de los indios guanes. Estos indios dominaban la región y tenían como jefe al cacique Curí, de cuyo nombre dependió el del pueblo. Uno de los Galavís se casó con la hija del cacique y construyó las primeras casas en el mismo sitio que hoy ocupa la población. Corría el año de 1700. En las casas solariegas de Curití se encuentran viejos hombres que añoran el pasado.”

En relación a este último relato, podemos señalar que el Cacique de los Guanes Curí existió alrededor de 1530, pero en diferentes textos lo ubican en la zona que actualmente es el Departamento de Atlántico, por tanto resulta extraño pensar que un mismo Cacique haya tenido dominios en poblados tan distantes como Curití en Santander. El Geólogo e Historiador Carlos Cuervo Marqués, explica que en Colombia muchos nombres llevan el término curí, como Atacurí, sitio limítrofe con el trapecio amazónico, Cuatacurí, región boyacense, Usiacurí poblado en Atlántico por tanto se puede deducir que Curití no necesariamente tiene etimología en el nombre del Cacique Curí.
Visto que el Cacique Curí vivió alrededor de 1530, no concuerda con citarlo en 1700, como lo menciona el profesor Marco Tulio Rodríguez.
Este curioso relato puede tener señas de historia real ya que concuerda con varios datos de apellidos, lugares y momento histórico, como lo explicaré a continuacióN en el siguiente capítulo. Para leerlo apriete aqui

4-EL LICENCIADO CRISTOBAL ROSADO GALAVIS: TRONCO DE LOS GALAVIS EN SUDAMERICA

El nombre del licenciado “Cristóbal Rosado Galavís”, lo vi por vez primera en el testamento de Don Pedro Galavís Lazcano, en Bogotá, Colombia. Dicho testamento está ubicado en Notaría 1, volúmen 84, folios 317 recto al 319 vuelto, año de 1675, ante el escribano Juan de Arenas, registrado el 14 de Julio de 1675 y fue proporcionado por el Archivo general de Colombia. El primer párrafo, textualmente dice lo siguiente:
“En el nombre de Dios todopoderoso, Amén. Yo, Pedro de Galaviz, vecino de esta ciudad, natural de los Reynos de España en la Extremadura, hijo legítimo del Licenciado Christóbal Rosado Galabiz de Lazcano y de Doña Graciana Lazcano, mis padres difuntos, estando en la cama enfermo del cuerpo y sano de voluntad y entendimiento, el que Dios Nuestro Señor fue Jesús de darme creyendo como firmemente creo de la Santísima Trinidad…”
En 1675 Don Pedro Galavís Lazcano tendría unos 60 años de edad, sobrevivía su mujer y seis de sus hijos legítimos. Posiblemente nació alrededor de 1615.
Guaman Poma de Ayala, Buena Cronica y Buen Gobierno. Detalle del dibujo de Escribano (nro 488 ) Escrito de 1.615 a 1.616.

En el libro “Los fundadores y primeros pobladores de Trujillo del Perú”, escrito por Jorge Zevallos Quiñones aparece en una de sus páginas:
“Doña Graciana de Lezcano, que en el Sagrario de Trujillo casó el 25 de Septiembre de 1605 con el licenciado Cristóbal Rosado Galabis, natural de Cervellón, hijo legítimo de Francisco Rodríguez Carbajo y María Rosado Galabis”
Estos datos de nombres y fechas son una gran coincidencia y considero que efectivamente se correlacionan, y doy por hecho este matrimonio sería el progenitor de don Pedro Galavís Lezcano, vecino de Bogotá.
Pero Don Pedro Galavís Lazcano en su testamento indica que es natural de España; yo me inclino por Trujillo del Perú, dato próximo a revelar. Probablemente haya sido enviado por su padre a Extremadura para sus estudios y de allí haya optado, como dice el relato anterior que titulo “curioso relato”, hacer su vida en el Nuevo Reino de Granada. Si tuvo algún hermano que lo acompañó, aún no lo he podido demostrar porque en el catálogo de pasajeros a Indias no ubico estos acontecimientos ni tampoco en registros de las vecindades colombianas del siglo XVII.
El lugar de nacimiento del Licenciado Cristóbal Rosado Galavís, según Jorge Zevallos Quiñones fue Cervellón, este lugar no existe en España como lugar sino como apellido; sin embargo, existe Cervelló, municipio perteneciente a la provincia de Barcelona y situado en la comarca del Bajo Llobregat en Cataluña. Existe allí un castillo que dio lugar al linaje nobiliario de los Cervelló, que durante muchos siglos fueron propietarios de dicho castillo y de las tierras que lo rodeaban. Barcelona queda a más de 1000 kilómetros de distancia de Cáceres en Extremadura, de donde se supone que tiene origen el apellido Galavís.

Se podría tratar también de Salvaleón por similitud fonética. El único modo de corroborar el dato sería accediendo al registro de matrimonio original ya que esta información proviene de la lectura que dio Jorge Zevallos Quiñones al registro parroquial.
Mientras se demuestra esta información, podemos adelantar hablando sobre dos localidades llamadas Salvaleón. Uno es un despoblado de la Provincia de Extremadura en el Partido de Sierra de Gata, Cáceres, entre los Ríos Eljas y Bazágueda o Bazágida, distante a dos leguas de la Villa de Valverde del Fresno y cerca de la Frontera de Castilla y León. Dado que este poblado fue destruido antes de mediados del siglo XVI, se ponen en duda que allí haya nacido el Licenciado Cristóbal Rosado Galavís.
También se llama Salvaleón una localidad ubicada al suroeste de Badajoz, dentro de Extremadura, a unos 175 kilómetros de Alcántara. Durante la época musulmana fue abrigo mozárabe. Según cuenta la “leyenda” en el castillo que se alza sobre un monte cercano y del que apenas quedan restos de la construcción, se refugió Ibn Marwan, fundador de Badajoz. Éste junto al rey asturiano Alfonso III, sorprendió al ejército del Emir de Córdoba en las inmediaciones de la fortaleza de Monsalud, derrotándolo en el año 886.En el 1228 fue reconquistada y repoblada por unidades leonesas. Se vio perturbada por las guerras con Portugal en los siglos XIV y XV. En 1462 la familia Suárez de Figueroa logró el señorío sobre la villa y pasó a formar parte de la Casa de Feria. Actualmente está poblada y tiene unos 2000 habitantes. El hecho de que árabes hayan vivido en este lugar, no necesariamente comprueba que el apellido Galavís tenga aquí su origen ni que el Licenciado Cristóbal Rosado Galavís haya nacido allí.
Otro lugar que pudo ser y que tal vez Jorge Zevallos Quiñones no leyó claramente es Sevilla, y se muestra más adelante.

En el expediente matrimonial del Licenciado Cristóbal Rosado Galavís en Trujillo del Perú se indica que el nombre de su padre fue “Francisco Rodríguez Carvajo”.
El apellido Rodríguez a lo largo de la historia española ha sido muy común por tanto es bastante difícil inferir de dónde era originario el primer apellido de Francisco Rodríguez Carbajo. Por otra parte, el apellido Carbajo en el siglo XVI existió casi exclusivamente en Valladolid, Castilla y León, situado a más de 300 kilómetros de Cáceres en Extremadura, sin embargo el prestigioso genealogista español Fernando Muñoz en su libro “Blasones y apellidos” dice: El primitivo solar de los Carbajo no lo señalan los genealogistas, que solamente indican que es linaje noble muy extendió por Castilla y las provincias de León y Zamora. El hecho de existir una población de esta denominación en la provincia de Cáceres, hace pensar que se trata de un topónimo si es que esta familia tomó su nombre de la indicada población extremeña. "Roble macizo" es la exacta semántica del apellido, y en forma figurativa da a entender la firmeza de carácter.

En el Diccionario geografico-estadistico de Espana y Portugal, Volumen 2, escrito por Sebastian de Minaño y Bedoya, geógrafo e historiador español, entre 1826 y 1829 , se encuentra un dato muy interesante en la definicion de Carbajo:

Lugar de España, provincia de Extremadura, partido de Alcántara, obispado de Coria, perteneciente a la de este nombre (…) hay muchos indicios de que este pueblo debió padecer algún trastorno en la antigüedad, de que no se conserva memoria; pero es indudable que el pueblo de Santiago tomó su nombre de este, y en algunos trozos de calzada fuera del pueblo, se encuentran en el campo piedras labradas, que probablemente correspondían a las portadas de algunas casas(…) Produce granos, hortalizas y un poco de aceite y vino. Dista 14 leguas de la capital o 7 horas de camino militar en cuyo intermedio se pasa el Arroyo Galavis, el de Calatrava y la rivera de Carvajo (…)
Como también fue señalado, la madre de Cristóbal Rosado Galavís fue María Rosado Galavís. El apellido Rosado para el período de 1540 a 1560, cuando posiblemente haya nacido María Rosado Galavís existió también, según los registros parroquiales de España, de manera frecuente en Valladolid.

Georg Braun & Franz Hogenberg. Vista de Valladolid en 1578.

Vemos entonces que los datos encontrados sobre los apellidos Rodríguez, Carbajo, Rosado y Galavís no nos hacen concluir acerca del lugar de origen del Licenciado Cristóbal Rosado Galavís, siendo Cáceres el lugar más factible, aunque se haya licenciado en Sevilla.


El Licenciado Cristóbal Rosado Galavís y su vida en La Provincia de Tucumán, hoy parte de Argentina.

Sobre el Licenciado Cristóbal Rosado Galavís, progenitor de Pedro Galavís Lascano , tengo algunos datos:
Primeramente, aparece en Córdoba, Argentina y luego pasó a Santiago del Estero (hoy parte de Argentina) en el año de 1602; en el libro “Abogados de Santiago del Estero durante el primer siglo de existencia de la ciudad (1553-1653)”, escrito por Vicente Oddo y publicado en 1981 se relata el siguiente acontecimiento histórico, siendo Santiago del Estero, parte del Virreinato del Perú por pertenecer a la Villa de Tucumán:
“Los días 28 y 29 de setiembre del año 1597 eran leídas públicamente en la ciudad de Santiago del Estero las cincuenta y cinco constituciones sinodales que precedentemente enunciamos, y aquel último día quedó clausurado tan trascendental primer cónclave eclesiástico santiagueño cuyas disposiciones —algunas pocas de las cuales sufrieron ciertas enmiendas efectuadas y dadas a conocer el 19 de octubre siguiente por el obispo Trejo por apelación de los procuradores de las ciudades y en otros casos a solicitud del gobernador Mercado de Peñaloza— entraron en inmediata vigencia. (…)
Resulta obvio destacar otra vez la preeminente participación que le cupo al licenciado Diego Fernández de Andrada en este cónclave, y por consecuencia en la factura de las disposiciones jurídicas relativas al derecho público y privado incluidas y emanadas del mismo; tanto como en las producidas por el tercer sínodo, celebrado en la ciudad de Santiago del Estero en setiembre del año 1607 del que también el licenciado Fernández de Andrada fuera distinguido consultor.
En ejercicio de esta función, y desde Santiago del Estero, en 1602 el licenciado Diego Fernández de Andrada envía a la ciudad de Córdoba a Juan Bernal de Mercado, encargado de investigar la muerte del alguacil Francisco Gutiérrez, apuñalado en el domicilio de Juan de Burgos Céliz, al parecer por un sobrino de éste y sin que las autoridades locales procedieran en consecuencia dado la jerarquía social de los responsables. La misión que en la ocasión encomienda el licenciado Fernández de Andrada a Bernal de Mercado concluye con la orden de prender a los autores del crimen, quienesquiera fueran éstos; lo que nos ilustra sobre su rectitud de proceder y acerca del sentido que imponía en su función y aplicaba en sus actos.



Escudo original de Santiago del Estero, del año 1577.
En el texto de la concesión del escudo de Santiago del Estero en 1577 se lee:”....por la presente hazemos merced a la dicha ciudad de Sanctiago del Estero que hagora y de aquí adelante aya y tenga por sus armas conoscidas un escudo y en él un castillo y tres veneras y un rrío según que aquí va pintado y figurado.'


Mapa de Paraguay, o Provincia de la Plata dibujado por Willem Janszoon Blaeu en 1642.


La misma imagen más de cerca. Resaltado en rojo, Santiago del Estero, dentro de Tucumán.

Por junio de 1602 radícase en la ciudad de Santiago del Estero un colega del licenciado Fernández de Andrada. Trátase del licenciado Cristóbal Rosado Galabis, quien, procedente de España, llega a Córdoba el 12 de abril de ese mismo año siendo designado por el Ayuntamiento local, su asesor en una cuestión privada el mismo día de su arribo. La Magrura fiscal, empero, no podía soportar se la hiciera más paupérrima debido a dispendiosos emolumentos; por lo que al día siguiente, 13 de Abril de 1602, el cuerpo capitular cordobés apúrase en resolver, sentando en acta, que...” “Sin embargo de que habían remitido al licenciado Rosado la determinación de lo contenido en el auto dicho otra parte por no tener propios la Ciudad para le pagar la asesoría, le mandaron tomar los papeles y sin su parecer determinaron…”


Jan Jansson: Paraguay, O' Prov de Rio de la Plata cum regionibus adiacentibus Tucoman et Sta. Crus de la Sierra. Mapa de 1640, encerrado en rojo, Córdoba.

Tal prescindente actitud oficial desalentaría las ambiciones del soslayado jurista, por lo que, apenas dos meses más tarde, acude a la capital santiagueña, avecindándose en ella. De la actuación en Santiago del Estero del licenciado Cristóbal Rosado Galabis no poseemos ninguna otra referencia documental, estimándola asimismo breve y poco significativa, como lo fuera ocho años antes la estancia santiagueña del licenciado Antonio de Escobar, quien, a la inversa de Rosado, abandona la capital provincial —casi contemporáneamente con el arribo a ésta del licenciado Fernández de Andrada— para buscar residencia en la ciudad cordobesa, donde se afinca en 1594, año en que allí "firma como asesor algunos autos y sentencias".
Trajes usados en durante el siglo XVII
From Historia universal : tomo decimosexto, segunda de la historia del traje. (Barcelona : Montaner y Simon, Editores, 1894) Oncken, Guillermo , Author. Hottenroth, Friedrich (b. 1840), Artist.

Posiblemente el Licenciado Cristóbal Rosado Galavís, debido a esta inconveniente experiencia, decide buscar otro destino.
Como se explicó anteriormente, fue colega del licenciado Diego Fernández de Andrada, quien nació en Sevilla, España en 1571 quien pasó a Indias radicándose en la Gobernación del Tucumán; vecino de Santiago del Estero donde se desempeño como Procurador de Santiago (1597), Teniente General del Tucumán (1608), Familiar del Santo Oficio y Encomendero en Collagasta y Paclligasta. Realizo sus estudios en Sevilla, según datos recopilados del Boletín de la Real Academia Española, Volumen 10 publicado en 1923.

Georg Braun & Franz Hogenberg. Sevilla 1578.


En una publicación de 1882 del Archivo Municipal de Córdoba (Argentina), se transcriben textualmente las palabras redactadas por el Licenciado Diego Fernández de Andrada.
“(…) que si en virtud del se siguiere hierro se me ha de imputar a mí y vuestra señoría tener bastante descargo el licenciado rrosado que está en mi casa a visto mejor eso y se holgara no haber dado otro parecer yo estoy aguardando la rresolucion de todo el auditor que ya tarda vuestra señoria y todos seguiremos el orden que se nos diere solo digo que quedo tan obligado á la merced de vuestra señoria rrescebida que mientras aqui pudiere no vendría nadie de esa ciudad a negociar cosa que con justicia no le sirva ni vuestra señoria me la mandara que no la haga y dejando este oficio con el de abogado servire a vuestra señoria sienpre a quien guarde nuestro señor largos años como puede de santiago y junio 12 de 1602 años.”

Georg Braun & Franz Hogenberg. Sevilla 1588. Detalle de la ubicación de la primera Sede de la Universidad de Sevilla , que a partir de 1551 fue Universidad de Sevilla donde se impartían estudios de Teología, Derecho, Medicna, filosofía y Artes. Se ubicaba muy cerca de La Puerta de Jerez y actualmente se encuentra en la misma cuadra en el edificio que fue la Real Fabrica de Tabacos.

Podría inferirse que dichos colegas se conocían tiempo atrás y el Licenciado Diego Fernández de Andrada ha podido hacer traer a Santiago del Estero a Cristóbal Rosado Galavís quien quizá fue su amigo desde su formación profesional, posiblemente en Sevilla y a quien recibió como huésped en su hogar.

11-El Licenciado Cristobal Rosado Galavís, su vida y familia política en el Perú




Isabel I o Elizabeth I hija de Enrique VIII y Ana Bolena, (1558-1603) , usaba cotidinamente tocados ricos de oro y perlas.

Moda europea del siglo XVII. Pañuelos de cabeza.

Doña Graciana de Lezcano, su hija, nacida en Trujillo alrededor de 1575, escogió el apellido de su abuela materna quizá por rendirle homenaje a su familia, o por considerar que el apellido Lezcano tenía mayor prestigio social en Trujillo (de hecho así era) o quizá por temas de herencia. Esto mismo hizo el licenciado Cristóbal Rosado Galavís quien debió apellidarse Rodríguez.
Existió una María Graciana de Lezcano, nacida aproximadamente en 1540, vecina de Trujillo del Perú con quien no se le debe confundir ya que se trata de la esposa del capitán Alonso de Chávez y Figueroa y quien fue hija del Don Francisco Pérez de Villafranca y Lezcano y de Doña Catalina Pérez de Mendoza (Revista Histórica del Instituto Histórico del Perú, Academia nacional de la Historia, 1906).
En el libro “Los fundadores y primeros pobladores de Trujillo del Perú”, escrito por Jorge Zevallos Quiñones, se muestra la hipótesis de que Doña Graciana de Lezcano, mujer del Licenciado Cristóbal Rosado Galavís pudo haber sido hija de una María Escobedo de Lezcano hija a su vez de Alonso de Escobedo quien se casó en 1573 con Luisa de Esquivel, y nieta de una hija natural del Conquistador Francisco Pérez de Lezcano y Mendoza y de su criada Leonor Esquivel. Que Graciana haya sido hija de María de Escobedo no es posible ya que ambas nacieron alrededor de 1575 así que no han podido ser madre e hija. En la Biblioteca nacional del Perú, existe un libro sobre manuscritos peruanos recopilados por el sacerdote jesuita e historiador Rubén Vargas Ugarte. Uno de los expedientes mencionados en el texto se titula: “f. 239 Id. del Marqués de Montesclaros sobre los indios de mita señalados a la chácara y haciendas de María de Lezcano que ahora son del Licenciado Cristóbal Rosado, en la jurisdicción de Truxillo, 13 Nov. 1608. f. 240. Otra id. confirmando los dichos indios a Alonso Palomares, vecino de Truxillo, 14 Enero 1611”. Este dato ayuda a reafirmar que María de Lezcano fue familia directa de Doña María de Lezcano, en este caso, su abuela, no así María Escobedo de Lezcano nombrada anteriormente.



Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montes Claros (Guadalajara, España, Enero de 1571 - Madrid, 9 de octubre de 1628), de la Casa de los Mendoza, III Marqués de Montesclaros y administrador de las colonias españolas en América. Fue sucesivamente el décimo Virrey de Nueva España (1603-1607) y Virrey del Perú (1607-1615).
Doña Graciana de Lezcano, nacida alrededor de 1575, como ya quedó explicado, fue nieta materna del Conquistador Juan de Barbarán San Pedro y de Maria de Lezcano Villafranca y Melgar.




Dama de Sociedad. Pintura de la Escuela Cuzqueña (Perú) Obra anónima realizada a principios del siglo XVII. Así podría haberse vestido Doña Graciana de Lezcano

12- El Conquistador Juan de Barbarán San Pedro y su esposa María de Lezcano, ancestros de los Galavís.


El Conquistador Juan de Barbarán San Pedro, fue esposo de María de Lezcano Villafranca y Melgar. Ellos fueron padres de Mariana de Barbarán y Lezcano, quien fue esposa de Don Alonso López Prieto. Doña Mariana y Don Alonso fueron padres de Doña Graciana Barbarán de Lezcano quien se casó en el Sagrario de Trujillo con el Licenciado español Cristobal Rosado Galavís, mejor conocido como el Licenciado Galavís.

En segundo volumen del libro “Los de Cajamarca: un estudio social y biográfico de los primeros conquistadores del Perú” escrito por Jame Lockhart, el autor dice sobre Juan de Barbarán San Pedro:
“Si bien nunca pretendió un nacimiento noble tan insistentemente como algunos de sus compañeros, así por ejemplo Jerónimo de Aliaga, tenía antecedentes respetables en España.; heredó allí alguna propiedad, al igual que Aliaga y su reconocido escudo familiar fue incorporado dentro de su escudo personal, lo que no sucedió con Aliaga”.
“Fue el primero de los conquistadores del Perú en recibir tal honor, que le negoció su compatriota madrileño Gonzalo Fernández de Oviedo, el cronista. La afinidad de Barbarán por los negocios y las cuentas indica un posible origen mercantil, no disminuido por el hecho de que uno de los parientes de su mujer fuera mercader.”
Escudo perteneciente al Conquistador Juan de Barbarán San Pedro.

“Barbarán apareció en Panamá a comienzos de la década de 1520 y poco después se trasladó a Nicaragua. Por entonces se casó con María Lezcano, su paisana madrileña, pariente del arcipreste de la iglesia de Panamá. En 1531, Barbarán vino al Perú desde Nicaragua bajo Sebastián de Benalcázar. Francisco Pizarro lo nombró al Cabildo de Jauja en ocasión de la primera fundación provisional en 1533 y llegó a ser alcalde de la ciudad de Lima, sucesora de Jauja en 1538.El cronista Zárate dice que Barbarán era “criado” o empleado de Pizarro y la afirmación suena veraz.”
En el Archivo General de Indias, dentro de la unidad “Informaciones: Luis Barbarán Lazcano y Carvajal" se encuentra entre las informaciones este expediente redactado en 1581:

"Ilustre Señor Frco. de Marthel, vecino de la Villa de Illescas por virtud del poder de Juan de Barbarán vecino de la ciudad de Trujillo en las provincias del Perú el tanto al presente en la corte de Su Majestad el Rey Don Phelipe Segundo Nuestro Señor y en la Villa de Madrid en en el dicho nombre digo que el dicho mi parte le conviene hacer cierta información como Juan de Barbarán su padre difunto que a la Gloria fue natural y legítimo y nacido de legítimo matrimonio de Pedro de Barbarán y de María de San Pedro su mujer, vecinos desta Villa de Illescas al cual dicho Pedro de Barbarán sua que lo fue hombre noble hijodalgo y limpio de toda mancha ni traza de descendencia mora ni judia ni sus ascendientes penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisicion ni menos la dicha María de San Pedro su aquela antes haver sido de mente limpia y de los principales hombres deste pueblo y ansi ella como sus deudos y descendientes averse tratado con la gente honrada y hidalgos y cavalleros, querido en esta dicha villa y el dicho Juan de Barbarán aver sido hombre muy honrado y principal y como tal hijodalgo y como tal haver servido en las guerras y conquistas del Peru al Emperador don Carlos Nuestro Señor y haber sido de los primeros conquistadores de aquellas provincias y pobladores de ellas y haber casado con María de Lezcano de cuyo matrimonio habieron e procrearon al dicho Juan de Barbarán mi parte y a Francisco de Barbarán y a Doña Mariana, hermanos todos tres hijos legitimos y de legitimo matrimonio del dicho Juan de Barbaran y Maria de Lezcano (...) y despues de haber dicho en la Villa de Illescas en veinte y nueve del dicho año de mil quinientos ochenta un años ante el despacho del dicho señor (...)”

Vista parcial del mapa realizado por Giralmo Benzoni y Theodore De Bry en 1594 “Occidentalis Americae Partis”. Resaltado en rojo, se ubica Panamá.

Antonio Herrera y Tordesillas: descripción de la Audiencia de Panamá. Dibujo realizado en 1601. Contiene información del Cosmógrafo Juan López de Velasco. Panamá está ubicada en medio del mapa, donde se muestra una iglesia.
En el volumen primero de “Los mercedarios en el Perú en el siglo XVI: Documentos inéditos del Archivo general de Indias de Sevilla, Archivo General de Indias”, editado en 1933 se encuentra lo siguiente:
“El dicho Juan de Barbarán era casado con María de Lezcano y dejó al tiempo que murió quatro hijos e una hija que hubo durante el matrimonio con la dicha María de Lezcano el uno de los quales es muerto y nunca abía deservido en cossa alguna a su magestad ni alladose con ningun tirano antes servidio a su costa como hijodalgo y persona principal en este rreino.”
María de Lezcano o Lazcano de Villafranca y Melgar, madre de Doña Mariana de Lazcano, nació aproximadamente en 1510 en Madrid, España y pasó a Indias en 1533, ya adulta con sus hermanos y padres, llegando primero a Tierra Firme para después pasar todos a Trujillo en Perú.
Esto se puede leer en el Archivo General de Indias, dentro de la Unidad “Audiencia de Panamá”, con la signatura “Que Pedro Villafranca tenga la fortaleza de Panamá”, de fecha 22 de Diciembre de 1532 y el resúmen dice:
“Real Cédula para que cuando se haga la fortaleza de Panamá se provea la tenencia de ella en Pedro de Villafranca, vecino de Madrid, hermano del deán Francisco Pérez de Lezcano, y se le manda dar título y provisión de ella, pasando a la dicha Tierra Firme en persona con su mujer e hijos el año de 1533. Se dá esta Real Cédula a petición del citado de deán que ofrecía que expuso que su hermano era persona experimentada en la construcción de edificios de cal y canto y podía pasar para entender en las obras de fortaleza, casa de fundición e iglesia con otros cuatro o cinco hombres casados, para oficiales de los dichos edificios y llevando consigo su mujer y tres hijas para casar”
El paso a Tierra Firme se puede ver también en el Archivo General de Indias, dentro de la Unidad “Audiencia de Panamá”, con la signatura “Salarios de Pedro de Villafranca”, de fecha 3 de Agosto de 1533:
“Real Cédula al gobernador y oficiales de Tierra Firme para que paguen a Pedro de Villafranca, a quien se ha nombrado obrero de la casa fuerte que se ha mandado hacer para la fundición y que lleva oficiales para realizar la obra, y a su mujer e hijos y casa poblada, veinte mil maravedis anuales de salario desde el día que comenzare a edificar dicha casa.”
Pedro de Villafranca Lezcano y Cruz pasó a Trujillo en el Perú con su familia alrededor de 1538, poco después de la fundación de la ciudad. Este dato se puede ver en el expediente del Archivo general de Indias dentro de la Unidad Indiferente General, dado en Toledo el 12 de Junio de 1538 cuyo resúmen dice:
“Real Cédula a los oficiales de la Casa de la Contratación para que reciban las informaciones de testigos que presente Pedro de Villafranca, vecino de Madrid, sobre que estando Pedro de Villafranca, su padre, en Trujillo, Perú; contrató con García de Contreras darle ciertos indios para ir a descubrir alguanas sepulturas de los principales de aquellas tierras, repartiéndose lo que se hallare.”
Dentro del Archivo general de Indias, en la unidad titulada "Licencia para venta de bienes para María de Lezcano" dado en Madrid, con fecha 3 de Abril de 1552, se describe lo siguiente:
“Real Cédula del príncipe a la Audiencia de Lima para que entiendan en el caso de María de Lezcano, viuda de Juan de Barbarán, tutora y curadora de sus hijos que están en Trujillo y que tienen algunos bienes muebles, raíces y semovientes; para venir a España y para su sustento tiene necesidad de venderlos; para que provea lo que más convenga a los intereses de los menores.”

Guaman Poma de Ayala. Buena crónica y Buen Gobierno. 1615. Dibujo 220. Dentro del Capitulo Del Corregimiento: Los españoles que nacieron en Castilla, bien doctrinados y cristianos de mucha honra. Madrid formó parte del territorio histórico llamado Castilla.

Esta información corrobora que efectivamente María de Lezcano fue vecina de Madrid donde seguramente nació, fue esposa de Juan de Barbarán y con él procreó a sus hijos en Perú y quienes fueron vecinos de Trujillo y además fueron menores de edad para 1552.
El historiador James Lockhart dice sobre María de Lezcano en su obra “El mundo hispanoperuano, 1532-1560”:
“María de Lezcano ocupaba una posición de gran prominencia en la región de Trujillo del Perú, con base en la antigüedad y el regionalismo. Era viuda de Juan de Barbarán, un veterano de Cajamarca tan poderoso y tan íntimamente relacionado con los Pizarro, que se le permitió ser vecino de Lima sin renunciar a su posición en Trujillo. El linaje de María, con los apellidos de Villafranca y Lezcano, incluía a dos o tres encomenderos y a varias de sus hijas y hermanas que casaron con encomenderos todo el clan interrelacionado formaba el núcleo del grupo de la misma región Madrid-Toledo, que constituía un gran factor dentro de la política de Trujillo. Los Villafranca provenían de orígenes relativamente humildes, pero no campesinos, en España. Los hombres sabían leer y escribir; las mujeres no tenían pretensiones de lucir el "doña", ni siquiera María, siendo una de las mujeres más respetadas del Perú. Probablemente habían sido, en España, el tipo de familia que podía proporcionar pequeños mercaderes, artesanos acomodados o clérigos menores.
Por otra parte, el historiador José Antonio del Busto Duthurburu en su libro “La Pacificación del Perú” se refiere a María de Lezcano con la siguiente información:
“María de Lezcano fue la heroica mujer que en unión de su marido osó extraer el cadáver del Marqués Gobernador (Francisco Pizarro) difunto y llevarlo a enterrar. Ocurrió esto el día del asesinato, la tarde de ese domingo de junio de 1541 que siguió a la fiesta de San Juan. Según Porras Barrenechea esto le valió, siendo ya viuda, que Gasca (17 de julio de 1549), el Marqués de Cañete (11 de mayo de 1559) y el Virrey Toledo (29 de agosto de 1575 y 25 de junio de 1576) le renovaran la encomienda de Cinto o Lambayeque que ganara su difunto marido por haberse hallado en la captura de Atahualpa.
Alrededor del año 1550 fue María de Lezcano víctima de un alevoso atentado por parte de dos esbirros de Ana de Velasco, mujer de Alonso de Alvarado, quien por motivo de prelación de asientos en una iglesia la hizo acuchillar en el rostro y cortar las trenzas. La agraviada denunció mandando ésta prender en represalia al Mariscal y dándole luego su casa por carcelería.”
En la imagen, grabado de Francisco Pizarro realizado por John Ogilby en 1671.

La muerte de don Francisco Pizarro por don Diego de Almagro, el hijo mestizo de su antiguo aliado. Dibujo de Felipe Guaman Poma de Ayala, pag.. 398 dentro del capítulo “de la conquista española y las guerras civiles” del libro “Nueva Crónica y Buen Gobierno”, Escrito de 1.615 a 1.616.

Este hecho se encuentra reseñado en el Archivo general de Indias, de fecha 23 de febrero de 1552 con el título: "Proceso contra Alonso de Albarado y Ana de Velasco" y se describe así:
“Real Cédula del príncipe a la Audiencia de Lima para que se dé a María de Lezcano, viuda de Juan de Barbarán, traslado del proceso (a Madrid) que se hizo contra el mariscal Alonso de Albarado y Dña. Ana de Velasco, su mujer, por haberla afrentado, acuchillado la cara y cortado el trenzado y los cabellos, para que sirva de probanza”
Alonso de Alvarado, Señor de Villamor y Talamanca, caballero de Santiago, conquistador, capitán general y mariscal del Perú, corregidor de Cuzco, La Paz, Gobernador y Capitán General de Charcas, Fundador de Chachapoyas, fue hijo de García López de Alvarado “El Bueno”, Señor de Villamor y Talamanca, de la casa de Voz y Secadura y de María de Miranda. Se casó en Castilla en 1546 con Ana de Velasco y Avendaño quien fue hija de Martin Ruiz de Avendaño y Gamboa quien fue Señor de Urquizo, Olaso y Villarreal de Alava, Señor de las casas solares de Avendaño, Gamboa, Urquizo, Ozpaz y Zornoza, ballestero mayor del Rey, merino de Besturia, presboste de Guerrizcaiz. Zarparon en Mayo del mismo año a America. Estos datos se pueden ver en el libro “Nobleza Española, Grandeza Inmemorial, 1520, por Juan Miguel Soler Salcedo.
Jorge Zevallos Quiñones reseña sobre María de Lezcano en su libro Los fundadores y primeros pobladores de Trujillo del Perú, en la página 74 del tomo I:
Después de la muerte de su marido, María de Lezcano se vino con sus hijos a Trujillo, donde tuvo casa de vivienda y estaba obligada a avecindar por la renta de Lambayeque. El 31 de Agosto de 1562 pasó yendo a Lima uno de los de los Comisarios que mandaba el Supremo Consejo de Indias para la averiguación de la perpetuidad proyectada de las Encomiendas; siendo alojado en la casa de María de Lezcano con notorios agasajos, tales que al salir para la capital el Comisario Real tras un mes de descanso fue despedido con regalos como «muchas bestias, cuartagos, caballos y acémilas que eran de mucho aprecio y valor». Ya había sufrido esta dama el atropello violento que le mandó hacer Da. Ana de Velasco viuda del Mariscal Alonso de Alvarado, pues recibió una cuchillada en la cara y cortes en sus cabellos, befa atroz por la cual Da. María entabló querella en la Real Audiencia de Lima e hizo perseguir sin tregua a los hampones que la asaltaron hasta Charcas y Chile. Por fin en 1561 se atenuó en los Barbarán el ansia de venganza, y habiendo dado con aquellos, la intervención de personas cuerdas y respetables los aplacó cesando la cacería humana. María de Lezcano los perdonó, con la compensación del pago de 600 pesos por las costas del proceso. El cobarde atentado tuvo tan gran protesta en todo el Virreynato, que llegó hasta los oídos del Rey. El Conde de Nieva escribiendo a S. M. desde Lima 16 de Diciembre de 1562, le decía: «... fueron dos soldados comprados con dinero a casa de una mujer muy principal y biuda muger que hauia sido de un Conquistador y la trataron muy mal y le dieron una muy gran cuchillada por la cara…”
María de Lezcano era dueña de la Estancia de Tarruñan en Lambayeque donde acostumbraba a criar abundante ganado de cerda. En 1 568 habíase asociado al ganadero local Alonso de Mingolla por tres años aportando cada uno 250 puercas paridoras y ella en particular, además de su estancia, en ella 600 fanegas anuales de maíz para la cría y treinta indios mitayos para recoger durante un mes algarrobo, pagándoles a medias con Mingolla su jornal y, a la vez, destinados para el cuidado de el ganado porcino otros doce mitayos pastores.
En los dares y tomares de sus actividades agrarias hubo de vender algunas tierras, como en 1573 su chacra de Santa Catalina en el valle de Trujillo, la cual solía sembrarse con 60 fanegas de semilla. Su hijo Pedro la había adquirido en el remate de bienes post-mortem de Francisco López el Viejo; la chacra tenía por linderos las tierras de los padres agustinos, y por otros dos lados las acequias Mochica y Vichansao. Fueron precisamente los de la Orden de San Agustín quienes la compraron en 600 pesos, dando por ella 150 al contado, 100 en una deuda que los Barbarán tenían por pagar al convento de Trujillo, 130 al mismo convento por una capellanía, y el saldo en dinero contante. La escritura de venta se hizo el 23 de Junio ante al notario Diego Muñoz Ternero.
La familia estaba muy ligada a dichos frailes, pues en su iglesia era dueña de una Capilla al lado de la Epístola y junto al arco toral fuera de la Capilla Mayor.
Ahí se rezaban las misas de la capellanía familiar, para cuyo servicio María de Lazcano había puesto una imagen, dosel frontal etc. y un buen retablo. En la escritura de fundación de esta capilla, dicha señora se comprometía a ponerle una reja de madera en el plazo de cuatro años, con la advertencia que si en ese plazo no se había cumplido con todos los requisitos, el sitio se cerraría «a piedra y lodo”.
Vivió unos ocho años más, pues se la encuentra en Noviembre de 1 593 dando poder a tercero para cobrar en el Repartimiento de Illimo la pensión que los Virreyes venían confirmándole a ella y a su hija Da. Mariana de tiempo atrás.
María de Lezcano o Lazcano de Villafranca y Melgar fue hija de Pedro de Villafranca Lezcano y Cruz y de Juana de Melgar. Esto se lee en el libro “Hombres y mujeres de Ámerica: diccionario biográfico-genealógico de nuestros progenitores, siglos XVI-XIX”, pag 40, escrito por Carlos B. Vega y en el libro [ los Fundadores y Primeros Pobladores de Trujillo del Peru” de Jorge Zevallos Quiñones.



El dato sobre el padre de María de Lezcano se corrobora en la “Revista del Archivo Nacional del Perú”, volúmenes 27-29 de 1963, donde se resume este expediente, dentro del Indice del Cartulario de Pedro de Castañeda:
“Maestre Juan Ramos, carta de recibo en favor de Juan de Barbarán, por la suma de 516 pesos, que éste pagara en nombre de su suegro, Pedro de Villafranca. Los Reyes, 2 de Octubre de 1537”
Pedro de Villafranca Lezcano y Cruz fue recomendado para pasar a Indias en 1531 y así se lee en el Archivo General de Indias, redactado en Madrid con fecha 12 de Octubre de 1531, con el título "Recomendación de los hermanos de Francisco Pérez Lezcano":
“Real Cédula al Gobernador o juez de residencia de Tierra Firme, recomendándoles a Pedro de Villafranca y Miguel Perez de Lezcano, hermanos de Francisco Pérez de Lezcano, deán de la iglesia mayor de Panamá, que van a esa tierra, para que los ayuden y favorezcan en todo lo que hubiere lugar.”
En el dicho Archivo General de Indias, con fecha 22 de Diciembre de 1532, en la unidad titulada "Que Pedro Villafranca tenga la fortaleza de Panamá" se lee este resumen:
“Real Cédula para que cuando se haga la fortaleza de Panamá se provea la tenencia de ella en Pedro de Villafranca, vecino de Madrid, hermano del deán Francisco Pérez de Lezcano, y se le manda dar título y provisión de ella, pasando a la dicha Tierra Firme en persona con su mujer e hijos el año de 1533. Se dá esta Real Cédula a petición del citado de deán que ofrecía que expuso que su hermano era persona experimentada en la construcción de edificios de cal y canto y y podía pasar para entender en las obras de fortaleza, casa de fundición e iglesia con otros cuatro o cinco hombres casados, para oficiales de los dichos edificios y llevando consigo su mujer y tres hijas para casar”
Y ya en 1541 dentro del mismo Archivo general de Indias, en la signatura de Justicia lo vemos como vecino de Trujillo en Perú:
“García de Contreras, vecino de Trujillo en el Perú, contra Pedro de Villafranca (Lezcano) y los herederos de Miguel Pérez (Villafranca de Lezcano), de la misma vecindad, sobre la posesión del cacique Felipe y los indios que poseía en dicha ciudad de Trujillo”
En su libro de 1924 “Apuntes para la Historia de la Sociedad Colonial”, pag. 102, Luis Varela y Orbegoso da este dato:
“Don Martín de Mendizábal Lezcano había nacido en el palacio de Lezcano, y, como Señor de la Casa de Mendizábal sostuvo continuas luchas con los linajes de Arazo, Ayalco, Yarsa, Gamboa y Guevara; tuvo por hijo á Don Martín de Mendizábal Lezcano, nacido en el palacio de Lezcano y casado con Doña Gracia Abad de Mendiola, de cuyo matrimonio nació, á su vez, Don Juan Arias Lezcano de Villafranca, quien contrajo matrimonio en Madrid con Doña María de la Cruz, madrileña; y tuvo de este enlace al Capitán Don Miguel Pérez de Lezcano Cruz, Conquistador del Perú.”
Esta información sobre los ancestros de Don Miguel Pérez de Lezcano y Cruz se le atribuyen por consiguiente a su hermano entero Pedro Villafranca de Lezcano, quien fue padre de María de Lezcano, la viuda de Juan de Barbarán.
Don Pedro de Villafranca Lezcano y Cruz tuvo un hijo también llamado Pedro de Villafranca de Lezcano, Encomendero, quien pasó a Tierra Firme en 1539 y siguió a su familia en Trujillo del Perú.
También dentro del Archivo General de Indias, dentro de Pasajeros está el expediente de fecha 30 de Abril de 1539 titulado: “Pedro de Villafranca de Lezcano” donde resume: “Pedro de Villafranca de Lescano, hijo de Pedro de Villafranca y de Juana de Melgar, a Tierra Firme.”
Sobre Pedro de Villafranca, esposo de Juana de Melgar, explica el historiador y antropólogo Jorge Zevallos Quiñones en su libro “Los fundadores y primeros pobladores de Trujillo del Perú”:
“Pedro de Villafranca Lezcano asistió a la fundación de la ciudad escogido por el Gobernador Francisco Pizarro, que lo hizo Vecino Feudatario.
En su origen, pudo ser hijodalgo pues hay suficiente prueba indicidiaria. Fue Primer Encomendero del Repartimiento de Chepén y Tecapa, y en su condición fundacional el Cabildo le dio Solares y Chacras.
Estuvo al lado del Mariscal Diego de Almagro en la Guerra de las Salinas y después del asesinato del Marqués, Almagro el Mozo lo hizo Teniente Gobernador de Trujillo. Cuando llegó de España el Gobernador Cristóbal Vaca de Castro le quitó la Vara de Justicia que tenía como representante del rebelde, pero no tardó en juntarse al nuevo Gobernador.

Cristóbal Vaca de Castro. Grabado de Theodore de Bry. Gobernó Perú desde 1542 a 1544.


Guerra de las Salinas” el 6 de Abril de 1538 en Cusco, Peru. Grabado de Theodore de Bry (1528-1598)

En la gran revuelta de los Encomenderos con Gonzalo Pizarro a la cabeza, Villafranca al igual de todos sus pares se plegó a ella con vehemencia, pero después de la batalla de Iñaquito, donde los gonzalistas degollaron al Virrey Blasco Núñez Vela, decidió volver a las banderas del Rey, y aprovechando la llegada del Presidente la Gasca pasó de nuevo a la exaltada fidelidad. (…)
Su desaparición hace creer que muriera en la batalla de Jaquijahuana donde acabara también la suerte del gonzalismo. Por otra parte, hay indicios que sus restos mortales reposan en la Iglesia Mayor de la ciudad.”
A Juana de Melgar, esposa de Villafranca, también la encontramos mencionada en el libro “Hombres y mujeres de Ámerica: diccionario biográfico-genealógico de nuestros progenitores, siglos XVI-XIX” del autor español Carlos B. Vega, en referencia a Juan de Barbarán:
“María de Lezcano, su legítima esposa, hija del hidalgo Pedro Villcastín y Lezcano (también llamado Pedro de Villafranca) y de Juana de Melgar.”


Iglesia “San Agustín” en Trujillo, Perú. Fue fundada en el año 1558 por el impulso del gobernador de la provincia de Huamachuco, Don Juan Sandoval. Esta estructura ha soportado tres terremotos.
Sobre Juana Melgar, reseña también Jorge Zevallos Quiñones en su libro “Los fundadores y primeros pobladores de Trujillo del Perú”
“Pedro de Villafranca Lezcano casó con Juana de Melgar, hija legítima del madrileño Diego de la Carrera y de Juana de Melgar. Del enlace nacieron los que luego describiremos. Juana de Melgar extendió hasta dos disposiciones testamentarias, la primera el 22 de 0ctubre de 1538, donde señala por albaceas a su marido, al Conquistador Juan de Barbarán, su yerno, a Don Francisco Perez de Lescano “hermano del dho. Pedro de Villafranca" y la segunda, el 1 de abril de 1563 ante el notario Juan López de Córdoba. En este último testamento Juana de Melgar manda ser sepultada en la capilla funeraria de su hija María de Lezcano en la Iglesia de San Agustín, dejando dinero para muchas misas por el descanso de su alma y 50 piezas de ropa tributaria, mas 50 fanegas de pan cocido , a los indios de su Encomienda de Chepén; y dos piezas de ropa (anaco y Iliella) para cada una de las indias que le servían en la casa, donando su ropa y su cama para el hospital de la ciudad y sus vestidos, para las mujeres pobres del vecindario.”
Con esta última información se concluye lo referente a la familia política del Licenciado Cristóbal Rosado Galavís. Hasta la fecha no he tenido acceso a los registros parroquiales de la ciudad de Trujillo, por tanto no he podido acceder a datos relativos a la descendencia en el Perú de la familia Galavís Lezcano, pero supongo que el único hijo varón que la pareja procreó y quien tuvo descendencia fue Don Pedro Galavís, vecino de Bogotá en Colombia ya que el apellido Galavís actualmente no existe en el padrón del Perú.

Existió sin embargo en Cusco, Perú una mujer llamada Doña Juana Galavis y de ella está este registro reflejado en el libro: “Ylustre consejo, justicia y regimiento: Catálogo del fondo Cabildo del Cuzco (causas civiles)”, pag. 23.
“Año de 1634. Autos seguidos por doña Juana Galabis, mujer legítima de Garcí Jaimes de Flandes contra don Pedro de Porras y doña Graciana Jaimes, su legítima mujer, sobre la posesión de unas casas en la calle del Guatanay. Folios: 18. Cuaderno: 13.” Yo supongo que pudo haber sido otra hija del licenciado Cristobal Rosado Galavís.



“Trujillo del Perú’: Baltazar Jaime Martínez Compañón : acuarelas : siglo XVIII. Español a Caballo. Aprox. 1780.


James Lockhart, en su libro “El mundo hispanoperuano, 1532-1560” se refiere al uso de Don y Doña en ese período:
“Para toda la generación que conquistó y conservó el Perú, el título de Don siguió siendo prerrogativa de los descendientes directos de la alta nobleza española y de quienes ejercían ciertos altos cargos gubernamentales y eclesiásticos, pero cualquiera cuyo padre era llamado don podía él mismo usar el título. Casi todos los que anteponían el don a su nombre en el Perú eran hijos, nietos o sobrinos de algún señor feudal. El don también podía trasmitirse por el lado materno, procedimiento a primera vista perfectamente válido, puesto que el título de "doña" era meramente el equivalente femenino de don. Sin embargo, los españoles usaron el titulo de don de modo más conservador que el de doña. Mientras el titulo de don establecía una presunción de cierta estrecha relación con un señor feudal, casi todas las mujeres algo importantes lo usaban, así las hijas de un señor feudal serian doñas.”

Descripcion de Felipe Guaman Poma sobre las tallas y estaturas de los Españoles vecinos del Peru. Dibujo 217. El talle y la estatura exagerados de los hombres y las mujeres de España, "grandes comilones" en Nueva Cronica y Buen Gobierno, 1615.

Con la intención de recrear todo lo aquí recopilado, me pareció oportuno plasmar la obra literaria publicada en 1906 “Mis últimas tradiciones peruana y Cachivachería” del ilustre escritor Ricardo Palma donde a modo de cuento, relata el suceso vivido por María de Lezcano ó Lazcano, esposa de Juan de Barbarán, quien fue bisabuela materna de Pedro Galavís Lascano, el tronco del apellido Galavís en Colombia. Me imagino que como retórica, el autor optó por contar que María de Lazcano era andaluza y no madrileña.
LA NARIZ DE CAMELLO
Tradición en la que se narra el por qué en la Nochebuena de 1547 no hubo en Trujillo misa de gallo, sino misa de gallinas
I
“Doña María Lazcano (conocida después con el apodo de la Nariz de camello) era en el año en que la presentarnos al lector, de lo más granado en la ciudad de Trujillo. Era andaluza y de agraciada lámina, á pesar de que ya frisaba en los cuarenta y cinco diciembres; y lo zalamero y nada orgulloso de su carácter le habían conquistado muchas simpatías entre la gente del pueblo.
Era viuda de Juan de Barbarán, compañero de Pizarro en la conquista, al cual, en el reparto del rescate de Atahualpa, le correspondieron, como á soldado de caballería, 362 marcos de plata y 8,880 pesos de oro. En 1538 era ya el aventurero Juan de Barbarán todo un personaje, como que investía el grado de capitán, era regidor en el cabildo de Lima y poseía una de las principales encomiendas en el fértil valle de Chicama. En ese año hizo venir de España á su mujer, que era una sevillana de mucho reconcomio y con toda la sal de la tierra de María Santísima.
Asesinado Francisco Pizarro, Barbarán y su mujer vistieron el mutilado cadáver con el hábito de los caballeros de Santiago, y le dieron cristiana sepultura en el patiecito de los Naranjos, anexo á la Catedral. Siendo tan entusiasta y leal amigo del jefe de la conquista, está dicho que tomó activa participación en la guerra contra Almagro el Mozo, terminada la cual, ahíto de aventuras, peligros y desengaños, fijó su residencia en Trujillo. Fué Barbarán de los poquísimos conquistadores que no tuvieron muerte desastrosa. Murió de médicos y pócimas en 1545.
En 1547 no era la viuda de Barbarán la única dama española con supremacía ó prestigio en la ciudad fundada por Pizarro. Competía con ella doña Ana de Valverde, mujer del capitán don Diego de Mora, uno de los fundadores de Trujillo y su primer gobernador, riquísimo encomendero de Huanchaco y Chicama y el primer hacendado que implantó el trapiche y elaboró azúcar en el Perú, después de haber hecho traer de México caña para las plantaciones. Aquello de que la primera azúcar peruana se produjo en Huánuco no pasa de una novela del historiador Garcilaso, como lo comprueban Feijóo de Sosa y Mendiburu.
Acostumbraba doña Ana, que era muy gentil hembra de treinta navidades bien disimuladas, ir á misa en compañía de la mujer del mariscal Alonso de Alvarado, y su criada se encargaba de tender las alfombrillas sobre la losa que cubría una sepultura. La costumbre, según doña Ana y según muchos publicistas, constituye lo que llaman derecho consuetudinario, y parece que como tal lo acataban las trujillanas, pues ninguna osaba arrodillarse en aquel sitio tenido como propiedad exclusiva de la ex gobernadora y de su amiga la maríscala, a quien la primera tenía de huésped mientras las cosas políticas cambiaran de rumbo y regresara Alvarado á la capital del virreinato.
Llegó la Nochebuena de 1547, y con ella la famosa misa de gallo. A las once y media entró en la iglesia, muy emperifollada y luciendo caravanas con brillantes como garbanzos, la jamona viuda de Barbarán, acompañada de la gaditana Pepita de Montúfar, muchacha alegre, allá en su tierra, y que á poco de llegada al Perú casó con un alférez. General fué el cuchicheo entre la gente ya congregada en el templo, al ver que la criada tendió las alfombrillas sobre la sepultura. Aquí va á haber algo muy gordo, se decían, y no se equivocaron.
Un cuarto de hora después llegó doña Ana con su inseparable maríscala, ambas puestas de veinticinco alfileres y deslumbrando con el brillo de las alhajas. Al encontrar ocupado su sitio, doña Ana se detuvo sorprendida; pero rehaciéndose en breve, dijo, á doña María:
-Señora, este sitio me pertenece desde que Trujillo es Trujillo, y espero que tendrá á bien irse con su alfombrilla a otro lugar.
-¿Me lo ruega usted ó me lo manda?- contestó con tono de fisga la andaluza.- Si me lo ruega, le daré gusto; pero si me lo manda, nones y nones, que en la casa de Dios no hay sitio comprado.
-Probablemente olvida usted con quién habla. Guarde respetos, y sepa que está hablando con la esposa del maese de campo don Diego de Mora y con la maríscala de Alvarado.
La sevillana las midió con la mirada de abajo para arriba y luego de arriba para abajo; y con la flema despreciativa y desgaire insultador de una manóla del barrio de Triana, contestó:
-¡Valiente par de p...s!
Aquello fue ya cosa de taparse los oídos con algodón fenicado, para no oír las palabrotas que vomitaron las de Mora, de Alvarado, de Barbarán y de Montúfar, olvidadas por completo de la reverencia debida al lugar en que se hallaban. El concurso se arremolinó y, dicho sea en verdad, mayor era el número de los amigos y amigas de la andaluza. A la bulla acudió el cura seguido del sacristán, y cuando se convenció de que le era imposible aquietar los ánimos, gritó furioso:
- i Basta de escándalo y todo el mundo á la calle! Esto no es misa de gallo sino misa de gallinas.
Y el sacristán cerró la puerta de la iglesia, cuando se retiraron los feligreses, quedándose la misa sin celebrar por carencia de público.
II
Durante ocho días fue Trujillo un hervidero de chismes, y fastidiadas doña Ana y su compañera, emprendieron viaje á Lima, dejando al cuidado de la casa y hacienda á Gaspar de Escobar, pariente de Mora.
Indudablemente las damas noticiaron de lo ocurrido en Nochebuena á sus maridos, que estaban en Andahuaylas en el ejército de Gasea combatiendo á los de Gonzalo Pizarro, pues a principios de Marzo aparecieron en Trujillo Diego Martín y Juan el Viejo, soldados ambos de las tropas de Mora, con carta de éste para Escobar, quien los aposentó en la casa.
Pocos días después, en la mañana del primer domingo de Abril, los dos advenedizos penetraron en casa de la de Barbarán, la cortaron las trenzas y la hicieron un feroz chirlo en la nariz, dejándosela como nariz de camello, según hizo escribir la víctima en la querella que interpuso ante la autoridad. Los dos malsines, después de realizado el delito, se hicieron humo, emprendiendo la fuga hasta reincorporarse en el ejército.
Gasea nombró con el carácter de juez pesquisidor al licenciado Gómez Hernández, quien se trasladó á Trujillo, y después de tomadas las primeras declaraciones expidió auto de prisión contra don Diego de Mora. Hallábase éste todavía en campaña cuando fue notificado, y contestó que mal podía ir á la cárcel quien, como él, aparte de ser hidalgo de solar conocido, era también el capitán más antiguo entre todos los del reino, razones que pesaron en el ánimo del pesquisidor para no insistir en lo de ponerlo entre rejas. ¡Buen peine de escardar lana fue el tal don Diego! No hubo revolución en la que no figurara entre los más comprometidos; pero siempre, á la hora de apretar, decía: "Ya vuelvo" ó "Hasta aquí llegaron las amistades", y desertaba para presentarse en el campo realista. Fue un politiquero de sutilísimo olfato.
El proceso, que existe en el Archivo Nacional, y que he hojeado y ojeado, consta de más de 800 folios, y duraría hasta hoy día de la fecha si á Diego de Mora no se lo hubiera llevado al otro mundo la Tiñosa en 1556.
La pobre andaluza, después de ocho años de litigio, en el que, según tasación de costas, gastó 610 pesos de oro y 6 tomines, ganó el apodo de la Nariz de camello, mote con que ella misma se bautizara en su primer recurso.

Para conocer la descendencia de Don Pedro Galavis Lascano, hijo de Cristobal Rosado Galavis y Graciana de Lascano, presione aqui